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Color y su gestión en la imprenta

Durante años ha sido un problema intentar reproducir el color que ven nuestros ojos en soportes físicos. Hoy en día, a pesar de todos los avances, la representación de una televisión 4K ni siquiera se acerca a la calidad de una imagen natural. Cualquier representación , ya sea en papel o en pantalla, es una simple aproximación a la imagen real que podrías observar si estuvieses allí realmente. Y muchos alaban la calidad de la pantalla retina de Apple, cuando cualquier ventana de nuestra casa nos ofrece miles de matices más.

Intentar traducir un universo de sensaciones tan complejo como el color a un frio modelo académico representó un problema durante años. Al final, en 1931, la Comission Internacionale de l´Eclairage (CIE), después de estudiar muchos modelos y analizar los resultados de diferentes experimentos sobre el color, creó el CIE Lab como sistema internacional. Décadas más tarde, este modelo se perfeccionó y se genera el CIE 1976 L*a*b*.  En la práctica, CIE Lab representa la gama de color que el Hombre puede percibir. Todos los matices a los que llegamos. Y también es verdad que, aunque existe un modelo de color LAB  para las imágenes en los programas de diseño y éste es independiente de los dispositivos, la visualización en cualquier pantalla es inexacta. ¿Por qué? Sencillo:  Las pantallas están basadas en el modelo RGB.

Ya sabemos que CIE lab es un sistema de color que representa la escala de visión humana. Se usa como modelo teórico ya que la tecnología actual no permite reproducir imágenes con este espacio de color en pantallas o cualquier tipo de impreso. No solo eso, sino que partiendo de un modelo absoluto como es CIE lab (la imagen que vemos) cualquier cámara fotográfica automáticamente pasará las imágenes a un modelo RGB, ya sea sRGB o AdobeRGB, independientemente del tipo de archivo utilizado, JPG, RAW, TIFF…

 

RGB se basa en el modelo de color aditivo. La suma de los tres primarios genera blanco. los primarios en este modelo son Verde, Rojo y Azul.  Red, Green, Blue: RGB. Los colores en este sistema se obtienen sumando cada uno de estos primarios, cuya adicción a la mezcla para obtener cualquier color se especifica con un número de 0 a 255. Cualquier persona que diseñe para web entiende perfectamente estas numeraciones, es un sistema reconocido por HTML, aunque eso sí,  traducido a hexadecimal en ese caso. Así, el color blanco sería la suma de todos 255,255,255. En Photoshop también se usa esta escala numerada cuando se busca obtener cualquier color dentro de la gama. CMYK, en cambio, funciona con proporciones. No me alargaré en este aspecto. Como siempre, hay que traducir algo tan complejo como el color a una fórmula matemática para que los sistemas informáticos, que no tienen ojos, entiendan todo esto. La verdad es que visto ahora parece algo sencillo y básico, pero llegar a esto ha costado décadas  de experimentos y ecuaciones matemáticas.

El modelo CMY representa tres colores más un negro de apoyo: Cían, Magenta, Amarillo y Negro. La suma de los primarios genera negro,  a diferencia del RGB, que crea blanco. Aparte de que este modelo se basa en la absorción de luz, donde el color es la reflexión de luz que incide encima del pigmento. RGB se basa en la emisión de luz por parte del monitor. Por eso es tan importante usar luz normalizada en la visualización de impresos. Cualquier luz con un color dominante falseará el color del original. Lo ideal es un iluminante D50; esto ya está explicado en otros artículos. Bien.  Pasar de un modelo RGB a uno CMY+K es muy complicado. Se basa en complejas fórmulas matemáticas, pero básicamente responde a la  Teoría del Color Inverso o Complementario:

Verde+Azul: Cian
Rojo+Azul: Magenta
Rojo+Verde: Amarillo

¿Cómo gestionamos todo esto en la imprenta? Primero, con las conversiones a los espacios adecuados. Si nos mandas imágenes o PDF en RGB las pasaremos a los espacios de color adecuados, con las conversiones más adecuadas. En nuestro caso, usamos el perfil ICC Fogra 39 para convertir todos los espacios RGB que encontremos en los documentos digitales. Esto en el caso de que la impresión vaya al offset. Si el destino es la impresión digital, el driver se encargará de realizar la conversión en el espacio de color del dispositivo de impresión, que suele estar personalizado. Si en tu impreso existen colores planos del tipo Pantone y deseas pasarlos a CMYK, usaremos librerías de color para que queden los más aproximados posibles.

En la impresión de varios colores, el color de la mezcla se lleva a cabo por  sobre-impresión de los puntos de trama de la impresión de los colores primararios (cían, magenta, amarillo y negro)  en las zonas sólidas y en los medios tonos. El uso de tintas de selección (forma técnica de impresión en cuatricromía) estandarizadas con características de color definidas es un requisito clave para obtener un resultado de impresión predecible. El control de calidad en línea en este caso se basará en la densidad de la capa de tinta sobre el papel. En Gráficas Indauchu contamos con este tipo de equipos de control que leen cada pliego que saca el maquinista y regulan automáticamente los tinteros de la máquina. Si controlamos la capa de tinta depositada, obtendremos el color deseado ya que pigmentos y vehículo se encuentran normalizados mediante diferentes normativas ISO y eso generará un color real y estable en toda la tirada del trabajo.

 

Pruebas de color certificadas

Si además deseas predecir con toda seguridad cómo quedará tu trabajo, puedes solicitarnos pruebas de color certificadas y sabrás de una forma bastante aproximada como quedará el color una vez impreso. Este tipo de pruebas se imprimen en plotter de inyección de tinta con ocho o más inyectores que han sido perfilados con un espectrofotómetro manual para controlar que los colores impresos sean reales.

Iván Rodríguez, colorista y técnico superior en impresión.

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